Esos viejos y rojos graneros de Estados Unidos siempre tienen pinta de esconder algo. Pero, ¿quién iba a pensar que el granero de Carol Van Strum ocultaba un tesoro para el activismo verde del futuro?

100 mil páginas de documentos que recabó legalmente durante cuatro décadas sobre las denuncias impuestas contra empresas y agentes que a lo largo del siglo XX han fabricado o empleado químicos nocivos para humanos, animales y plantas.

Sus protagonistas son, ni más ni menos, que los notorios fabricantes de pesticidas Dow, DuPont, Union Carbide y Monsanto, pero también la Agencia de Protección Medioambiental, el Servicio Forestal de los Estados Unidos, la Agencia de Alimentación, las Fuerzas Aéreas, el Departamento de Defensa y la Administración de Veteranos y compañías de la industria papelera y maderera, que de momento no se han pronunciado.

Y ya se pueden consultar todos en el sitio web The Poison Papers y seguir en Twitter el #PoisonPapers.

Los vecinos del Parque Nacional Siuslaw, en Oregón, encabezados por Van Strum y su amiga Susan Parker, observaron, analizaron y archivaron datos perturbadores sobre tóxicos como Dicamba, Permethrin, Atrazine, el Agente Naranja y bifenilos policlorados, productos que se podían encontrar en sus graneros.

carol-poison-papers-blog-dab-radio-wordpress.png

Por esta información Van Strum se ha estado jugando la vida y llegó a perder a sus hijos en un incendio que los bomberos declararon provocado pero nunca llegó a investigarse.

1. 1977-1983. Prohibición total del 2,4,5-T y del 2,4-D, ingredientes activo del Agente Naranja y de los rociados aéreos con pesticidas

Usado y prohibido durante la Guerra del Vietnam tras la denuncia pública de que causaba cáncer, defectos de nacimiento en los fetos y otros peligros graves en personas, animales y en el medioambiente, sin mbargo el Servicio Forestal de los Estados Unidos seguía rociando estos herbicidas aéremente en los Parques Nacionales.

¿La razón? Ponérselo fácil a la industria maderera y papelera que recolectaba (y todavía lo hace legalmente) madera de los Parques Nacionales.

Los hijos de Van Strum y sus vecinos fueron rociados a plena luz del día con las sustancias que de inmediato causaron sangrados externos e internos, dolores de cabeza y a corto plazo abortos en las embarazadas. Fueron hallados animales muertos y otros con deformidades en las extremidades y afecciones en las mucosas.

a-bitter-fog-indus-quimicos-blog-dab-radio-wordpress.jpgLa primera petición de su retirada fue rechazada, así que se llevó el caso a los tribunales. Se denunciaron los efectos perniciosos de la exposición a los tóxicos y se demostró que el registro legal del mencionado 2,4-D estaba basado en información fraudulenta proporcionada por Industrial Bio-Test Laboratories.

En 1977 se prohibió el uso en la zona y de manera total en 1983, junto con los rociados aéreos. Esta primera empresa llevó a Van Strum a escribir A Bitter Fog y a empezar una investigación diligente, según contó para Just Stories de la Universidad de Oregon.

2. 1980’s. Demostró que se había experimentado con pesticidas sobre presos

Van Strum recopiló dos documentos que detallaban cómo en los años 60, Dow contrató a un dermatólogo de la Universidad de Pennsylvania para que llevara a cabo experimentos en presos para demostrar los efectos del TCDD, un tóxico especialmente contaminante que se halla en el 2,4,5-T.

3. 1985. Descubrió que Monsanto vendió durante 23 años un tóxico del Agente Naranja

En uno de los documentos que Van Strum recuperó puede leerse que Monsanto estuvo vendiendo un químico que contenía ese mismo TCDD a los fabricantes de Lysol, que supuestamente sin saber de su toxicidad lo usaron durante 23 años para producir un desinfectante.

4. 1986. Recibió resultados que confirmaban la presencia de TCDD en los rociados sobre Siuslaw

La EPA se encargó de investigar en 1983 la relación entre  la exposición al herbicida y los abortos involuntarios. Tomó muestras del agua, los animales, de un feto abortado y un bebé nacido sin cerebro, que se analizaron en el llamado estudio Alsea.

Nunca vio la luz porque la EPA alegó haber perdido los resultados. Pero uno de los químicos que trabajó en el laboratorio encargado de analizar esos datos proporcionó a Van Strum los resultados de esos tests: estaban significativamente contaminados con TCDD.

5. 1990. Encontró que la Agencia de Protección Medioambiental (EPA) de los EE.UU permitió usar residuos tóxicos en pesticidas

Un documento al que la activista tuvo acceso explicaba la política de la EPA en la que se permitía usar residuos tóxicos como ingredientes inertes en pesticidas y otros productos en determinadas circunstancias.


veneno-quimicosindustria-blog-dab-radio-wordpress.jpg

#PoisonPapers saca a la luz que un grupo de trabajo secreto y de alto nivel de la @EPA admitió que algunas dioxinas eran extraordinariamente venenosas”.


Compartido desde la web: www.playgroundmag.net

Autora del artículo: Rosa Molinero Trias  01 Agosto 2017

►Link a los papeles-veneno o #poisonpapersdescubiertos por Carol Van Strum